Redes Sociales Vs Familia.

Redes sociales vs familia
 
 
Cuando las redes sociales comenzaron, mi familia no era nada adicta a la tecnología y no había control por ninguna parte.
Yo comencé con Tuenti y creé mi perfil personal. Más adelante hice el de adopciones de perros y después el Tuenti personal de mis perros. En mi Tuenti personal tenía a todos mis amigos y subía miles de fotos.

La mayoría de estas fotos eran de las fiestas que hacíamos el fin de semana, esos botellones en los que nos poníamos ciegos y luego íbamos a la discoteca. También subía fotos del noviete del momento y de mis mascotas. Toda mi vida estaba publicada en Tuenti y cualquiera que me tuviera de amiga podía saber lo que hacía o no prácticamente en todo momento.

En el Tuenti de adopciones se daba difusión de todos los casos de perros que necesitaban un hogar y también se denunciaba el maltrato animal. Intentaba llegar a mucha gente para intentar concienciar de lo importante que era tratar bien a los animales y de los auténticos cabestros de humanos que hay sueltos por ahí.

En el de mis perros, subía fotos de mis gordos cuando salíamos de paseo, cuando se bañaban, cuando se venían con el caballo, cuando estaban malitos, etc. Con ese Tuenti conocí a mucha gente que tenía los perfiles de sus perros y me di cuenta de la locura perril que había. Éramos los locos de los canes. La verdad que fue una época muy divertida y porqué no, muy estúpida. Desde luego los comentarios que teníamos eran para mandarnos internos a un psiquiátrico, pero nos divertíamos haciéndonos pasar por nuestros gordos y en vez de poner besos al finalizar una conversación, escribíamos “lametones”. Lo que yo os digo, para encerrarnos. Pero éramos muy felices con nuestras tontunas.
Con mis perros
 
Facebook ya existía, pero lo veíamos como esa red social para mayores y en Tuenti estábamos muy bien haciendo el idiota. De repente un día me vi mayor y pensé que Tuenti ya se quedaba “pequeño” para mí. Decidí dar el salto y abrir un Facebook. Al principio no me enteraba de nada y me costaba un montón utilizarlo. Iba como un miope sin gafas, no hubiera visto un elefante aunque lo tuviera enfrente.
El caso es que al final me hice a Facebook y me enganché. Di de baja todos los perfiles de Tuenti y avisé a mis amigos perrunos que si querían saber de mí y de mis peludos, nos encontrarían en Facebook. La verdad es que todos terminamos allí y aún tengo contacto con muchos de ellos.
Bueno todo iba fenomenal hasta que me di cuenta que.. ¡Todo el mundo estaba en Facebook! Y cuando digo todo el mundo me refiero a mi familia. De repente tenía petición de amistad de toda mi familia, incluso la que vivía en EEUU. Cuando vi que mi tíos, padres, hermano, primos, primos lejanos y demás familiares que aún no tengo muy claro que lazos de sangre nos unen me enviaron petición de amistad, acepté a todos. ¡Qué error más grande! Si llego a saber yo esto, no sólo no acepto sino que me cambio de nombres, apellidos y hasta de cara con total de que no me encuentren.
¡Socorro!
 
Cuando me hice Facebook aún era jovencita y estando en la universidad pues ya te puedes imaginar mis fotos. Recuerdo una en particular en la que salíamos una amiga y yo haciendo literalmente el capullo en la biblioteca y no se me ocurre otra cosa que poner la foto en Facebook con el título “así sí que mola estudiar”. Enseguida mi padre y mi madre me enviaron un mensaje diciendo “que bonito, y nosotros gastando el dinero en ti, si lo llego a saber matriculo al perro en la universidad en vez de a ti”. Ahí fue cuando me di cuenta del error tan grande que cometí al aceptar a mis padres. A  partir de aquel momento tendría que tener mil ojos sobre lo que publicaba o no en mi propia red social, porque mis padres estarían vigilando. No me quedó otra que resignarme porque claro, si los eliminabas de la cuenta ya se ponían pesados.. “¿Qué estás escondiendo? ¿Por qué nos has eliminado? ¿Qué es lo que pasa? ¿De qué no quieres que nos enteremos? Vamos que con total de no escucharles ya les dejas en la red social.
Padres vigilando en internet
 
La sociedad avanza y con ella las redes sociales y los padres. Cómo será la cosa que pasan de no tener ni idea e incluso de enfadarse cuando estabas con el whatsapp porque no les prestabas atención a que sean ellos  los que no sueltan el móvil y no paran de escribir mensajitos. Vamos que yo muchas veces les tengo que escribir al móvil estando cara a cara para que me hagan caso.
De repente llega twitter, esa cosa en la que sólo puedes escribir 140 palabras. Te haces una cuenta pensando en la de tontunas que vas a poner, empiezas a seguir amigos y tus amigos te devuelven el seguimiento y de repente, mientras estás mirando quien te sigue, te fijas en un nombre y un apellido.. ¡Joder! ¡Si es mi padre! ¿¡Pero qué hace mi padre con twitter!? Pues nada, ahora a tener cuidado en Facebook y en twitter.
Pero lo peor no termina aquí. De repente un día aparece Instagram ¡Como mola! Son solo fotos y yo me paso el día subiendo de mis perros y mis tontunas. Que si una foto de mi perro tumbado, que si una foto de mi amiga haciendo el bobo, que si una foto de un tío buenorro en delantal.. y así me pasaba yo el día haciendo el canelo. De repente un día, a mi querido hermano no se le ocurre otra cosa que contarle a mi madre lo de ésta red social ¡Hay dios mío! ¡Pero qué haces! Venga, a ver quién adivina quién se hizo Instagram…
Instagram
 
Cansada de tener a mi familia hasta en la sopa y no tener intimidad, bloquee a toda mi familia (menos a mi prima) en Instagram. No quería que nadie me dijera nada de lo que publicaba.
Actualmente tengo dos Instagram, el personal y el de los bordados. En el de los bordados si tengo a mi madre y me sigue y puedo darle me gusta a sus fotos. El otro día me dijo que le parecía fatal que no le diera me gusta a sus fotos y que iba a dejar de dar me gusta a las mías ¡Por favor! ¡Qué está pasando!
El caso es que en mi Instagram personal, también tengo a mi marido y en algún momento me dijo que no subiera fotos de nuestro hijo. Los que me conocen o me siguen saben perfectamente que a mi hijo no se le ve la cara y tampoco subo fotos comprometedoras. Bueno, pues ya van dos broncas por fotos que he subido que él cree que no deberían estar ¿Resultado? Mi marido bloqueado en Instagram.
Como podéis ver, a mi no me ha sentado nada bien tener a la familia en las redes sociales. En mi Facebook ya apenas publico cosas, como mucho comparto cosas de otras personas y así me evito de peleas o modificaciones por parte de mis padres. Sinceramente, evita tener a tu familia en tus redes sociales y haz que éstas sean 100% personales, para que nadie te amargue, que es lo que me han  hecho a mí entre unos y otros.
¿Y tú? ¿Tienes a tu familia en tu red social? Cuéntame tu caso y nos echamos unas risas 🙂

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