El ginecólogo: Como elegir.

cuando ir al ginecologo cuando estas embarazada
Cuando te quedas embarazada empiezan las dudas y una de ellas es la elección del ginecólogo que llevará todo tu embarazo. Es un momento de mucha alegría y hay que estar rodeada de buenos profesionales que lleven todas las pruebas que te irás realizando a lo largo de la gestación.

En muchas ocasiones, el ginecólogo que acostumbra a llevar tus revisiones cada año no acostumbra a llevar embarazos, así que el ginecólogo con el que tenías tanta confianza no podrá atenderte. ¿Y ahora qué hago? Bueno pues este fue mi caso, la ginecóloga que me trata desde hace años no llevaba embarazos así que tuve que buscar uno y ahora.. ¿Privado o público? La verdad, me dio un buen bajón cuando mi ginecóloga me dijo que no me podría llevar el embarazo y que me vería solo cuando me fuese a hacer las ecografías. Pues nada, ¡Hay que ponerse a buscar!

Mi gran ginecólogo

Cuando llegué a mi casa y se lo conté a mi madre me dijo que no pasaba nada y que había un amigo en la familia que era un gran ginecólogo, que le llamaría y le contaría todo. No fue amable no, ¡fue increíblemente cariñoso! Enseguida nos dijo que fuéramos a verle y viéramos como estaba mi pequeño. Desde el primer momento hubo una amabilidad y una profesionalidad por su parte que yo no podía imaginar. En la primera consulta que tuve con él me exploró y después fuimos a hablar con él. Absolutamente nadie (y vi a 2 ginecólogos antes que a él) me explicó todo tan bien como lo hizo él y nadie me dio tanta seguridad para mi embarazo como él. Desde luego puedo asegurar que es un gran profesional.
Bueno, pues a partir de entonces las visitas aumentaron y los nervios por ver que las pruebas estaban bien subían a cada instante. Mi ginecólogo me mandaba todas las pruebas y yo era tan despistada que alguna me dejaba, no sé cómo no me echaba alguna bronca de vez en cuando, especialmente cuando llegaba yo y le decía “aquí tienes el análisis de sangre y aquí la ecografía” “¿y la prueba del azúcar?” “mmmm…si… verás…” madre mía que cabeza tengo.
Cuando llegué a los cuatro meses de embarazo, tuvieron que ingresarme porque no paraba con los vómitos. Mi ginecólogo estuvo muy atento de mí y de mi bebé y en todo momento estuvo dispuesto  en aclararnos  preguntas y dudas. Recuerdo que venía a verme de vez en cuando para asegurarse de que todo estaba bien y me decía “¡Hay pequeño Nicolás, que le haces a mamá!”. Por su parte, todo era cariño y amabilidad y mi familia y yo estábamos que no nos lo creíamos ¡teníamos tanta suerte de que estuviera con nosotros!
En el último mes de embarazo, tuve muchísimas infecciones de orina y me preocupaba bastante, fui  en tres ocasiones al hospital. En la primera me pusieron en monitores para ver que mi príncipe estaba bien y me hicieron prueba de orina. Cuando fue positiva me mandaron un medicamento que se toma en 2 o en 1 sobre (monurol) y esperé unos días para ver si se me pasaba. Al ver que esto no ocurría volví, me hicieron lo mismo de la última vez y me mandaron un antibiótico de una semana. Pues nada que con este tampoco se iba el mal bicho que tenía así que me tocó volver y que me vieran de nuevo. Ese mismo día por la mañana me dijeron que Nicolás no tardaría en nacer y me mandaron un medicamento mucho más fuerte. Yo no sé si por la infección o por el medicamento, pero horas después estaba de parto.  El caso es que a mí tanto medicamento me daba muchísimo miedo para mi bebé, así que llamamos a mi ginecólogo y me dijo que no había peligro, así que me lo tomé muy muy tranquila.
Esa misma tarde llamamos a nuestro ginecólogo para decirle que estaba con mucho dolor y con contracciones. Él pensaba que no estaría de parto y para que mentir, yo también pensaba así. Menos mal que empecé a sangrar y salimos corriendo por miedo de que le pasara algo al peque, porque estaba de parto y si no llega a ser por el sangrado igual lo hubiera tenido en casa. Al pobre casi no le da tiempo de llegar porque entré al hospital con 8cm y al paritorio con 9cm y al ponerme la epidural se me paró el parto. Mi ginecólogo estuvo conmigo en todo momento y me dio una seguridad tremenda ya que estando él, estaba todo controlado.

 

La elección del ginecólogo es muy importante y si tenéis la suerte de poder elegir, hacerlo con uno/a que os de mucha confianza. Esto último lo sabréis según tratéis con esa persona. Yo gracias a mi ginecólogo  tengo un bebé de lo más sano y gracias a él tuve un parto sin complicaciones. Nunca podré agradecerle del todo lo que hizo por mí, lo que me aguantó, el mandarle emails, mensajes, llamadas. Querido ginecólogo ¡Tienes el cielo ganado!

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