Mi bebé, mi vida.

todo para el bebé.
Como muchas ya saben, fui mamá hace casi cuatro meses y es la experiencia más bonita que he tenido en la vida. ¿Cuántas de vosotras no miráis a vuestros bebés y se os cae la baba? Y es que cuando una mamá se queda embarazada, su vida pasa a un segundo plano y es su bebé quien se lleva todas las atenciones y su vida gira entorno a su bebé. Nuestro bebé es nuestra vida.

Mi embarazo fue de lo más bueno, no lo recuerdo como algo insoportable. Tuve los típicos síntomas de náuseas, mareos, todo me olía fatal y algún que otro cambio de humor que mi marido soportaba sin rechistar. A los cuatro meses de embarazo  me tuvieron que ingresar debido a los vómitos y estuve 3 días en el hospital, recuerdo el miedo que pasé por mi bebé, pero él estaba tan agustito ahí dentro y no parecía que nada le molestase.
Durante los meses de embarazo, Nicolás iba creciendo y mi amor por él era cada día más grande. Comencé a escribir día a día lo que sentía y contaba todo lo que mi hijo iba haciendo. Sus movimientos, patadas, mis sensaciones estando él dentro, todo me parecía importante de contar y recordar.
Os recomiendo que escribáis el “diario del embarazo” y que contéis todo en él, la verdad que es un recuerdo precioso.
En otro post conté mi parto y como éste se complicó un poquito y terminó en cesárea. Recuerdo que cuando me lo dijeron se me vino un poco el mundo encima porque yo esperaba un parto natural, que mi marido estuviera conmigo y que fuera él quien cortase el cordón umbilical. Bueno, nada de esto pudo ser y para colmo me tuvieron separada de mi bebé durante mucho tiempo.
Cuando tuve a mi hijo en mis brazos por primera vez, cuando le miré a la cara y vi sus ojos, creo que en ese preciso instante el tiempo se paró. Nada me importaba, solo él. Lo único que quería era estar junto a él, no dejar de abrazarlo nunca y sentir su delicada piel con la mía. Aquel momento era único y mágico, después de una horillas de parto por fin tenía a mi bebé junto a mí.
Desde que estaba en mi panza, mi hijo era mi vida y no había nada más importante que él. Mi hijo es todo para mí y no hay nada ni nadie que se lleve toda mi atención como él. Actualmente miro hacia atrás, recordando con cariño el día de mi parto y queriendo recordar cada instante. Recuerdo su primer baño, aun que no se lo di yo. Recuerdo cuando mi marido le cambiaba el pañal y lo mal que me sentía conmigo misma por no poder hacerlo yo. Mi marido, que es muy comprensivo, me decía: “tu tranquila cariño, que yo estoy para ayudarte. En cuanto estés bien te vas a cansar de cambiar pañales“. Él siempre intentaba que no me sintiera mal. También recuerdo que llevé una maleta para Nico con todo lo precioso que le habíamos comprado y resulta que en el hospital nos lo daban todo. La verdad que en el hospital tienen todo lo necesario para bebes, así que tampoco hacía falta llevar tantas cosas.
Lo que más puedo recordar, es aquella sensación de ver a mi bebé recién nacido y pensar “lo hice yo”. Estaba alucinada con aquel bebé. No paraba de mirarlo y pensar que había sido yo quien lo había traído al mundo, que yo había dado a luz a ese bebé, que esas manitas, piernecitas, ojitos.. ¡Todo! Lo había creado yo. Y con tantísimo amor, con tanto cariño, protegiendo  a cada instante esa tripa para que ninguna cosa le pudiera causar algún daño. Estaba realmente atontada pensando en lo que había sido capaz de hacer ¡Había dado vida! Que sí, que el hombre también tiene que ver porque sin él, pues como que es imposible. Pero, para que engañarnos.. ¡Que he sido yo! jaja
La verdad, había pensado en escribir acerca de mi hijo, de lo mucho que siento por él y demás, pero es que es imposible encontrar las palabras para decir un sentimiento tan grande. Cuando era pequeña mi madre me decía que el sentimiento hacia un hijo era inexplicable ¡cuánta razón! ¿Y lo leonas que somos por nuestros hijos? A mí me sorprende  mucho como nos transformamos cuando alguien dice alguien de nuestro hijo o le hace daño. Por ejemplo, hace poco le pusimos las vacunas a Nicolás y lo que lloraba mi bebé, me partía el alma  y encima la enfermera estaba de un borde que no se aguantaba, así que  a mí no me quedó más remedio que poner orden ahí ¡vamos hombre! ¡Encima que le hace daño a mi bebé vas a ser borde! Pues como esta historia que acabo de contar, seguro que tenéis alguna para contar vosotras, ¿os animáis?

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