Llegada a casa después del hospital.

Después de unos días en el hospital y de que absolutamente todo el mundo te volviese loca  con sus consejos u opiniones (introducimos familia, médicos, enfermeras, matronas y pediatras), por fin vuelves a casa con tu bebé. Es un día especial y lleno de cambios, ya que pasas de un sitio donde estás con atenciones 24 horas, a un sitio donde estará tu pareja o un familiar.
Yo recuerdo ese día con cariño y temor. Llevaba unos 3 días en el hospital y la verdad que estaba cansada de que todo el mundo me diera consejos. Creo que lo peor fue cuando incluso médicos, enfermeras, matronas y pediatras se contradecían en sus consejos y que se pusieran a parir los unos a los otros. ¿Quién te dijo eso? ¡No tiene ni idea! Tú hazme caso a mí, que yo soy la que tiene la razón. ¡Madre mía que locura! Todo el mundo creía tener razón y para todo el mundo sus consejos y lecciones eran las válidas.
Cuando llegó el médico y la enfermera con el alta, yo sólo quería salir corriendo. Cogimos todo, lo cargamos en el coche y mi hermano nos llevó a casa. Creo que ahí fue cuando me di cuenta de que nuestra aventura empezaba y que ahora no teníamos un botón al que llamar en caso de que nos pasase alguna cosa.  
El llegar a casa, bajar los bártulos y entrar por la puerta fue un espectáculo. Mi madre se quiso ir enseguida para no molestarnos ni a mi marido ni a mí, pero la verdad es que me daba un poco de miedo quedarnos solos. Pedí que se quedara y mi marido cortó jamón y pan para comer ¡Jamón! Creo que nunca me he tirado a un plato con tanta ansia, chupaba el jamón como si de una cabeza de gamba se tratase.
Fue un día de muchos nervios, yo me puse a dar el pecho a Nicolás y no había forma de que el peque se enganchase y el pobre no hacía más que llorar. En el hospital es muy fácil porque la enfermera te coge el pezón “de aquella manera” y se lo mete en la boca al bebé, todo solucionado. El problema viene cuando no hay enfermera que meta el pezón, que sinceramente, yo lo he intentado hacer como ellas y no me sale. Hay que ver como las ponemos a caldo por lo que les hacen a nuestros  hijos o por cómo nos tratan a nosotras y como las echamos en falta cuando no están, debe ser un amor odio. De todas formas, desde aquí quiero dar las gracias a todas las enfermeras que nos atendieron en el hospital, aunque fueran unas bordes, ya que me enseñaron muchas cosas.
Aquel día, mi marido no paró ni un segundo. Tuvo que ir a la farmacia a comprar un sacaleches porque Nicolás decidió que no se enganchaba ni a las buenas ni a las malas. Tuvo que soportar mi histeria a cada segundo por todo, limpiar al enano y mis llantos y risas (estas hormonas, hay que ver lo que juegan con nosotras). La verdad que mi marido ha aguantado mucho.
Te cuesta un poquito amoldarte a la casa y a estar con el peque. Con mi hijo todo fue muy fácil ya que es buenísimo y no se quejaba de nada, pero aun así, yo la primera noche que pasamos en casa no pude dormir nada. Al día siguiente de la primera noche, yo estaba muy cansada y mi marido se hizo cargo del peque hasta que quisiera su toma y tuviera que venir a despertarme.
Antes de que yo diera a luz, mi madre cortó las etiquetas de todos los bodis y lavó toda la ropa que Nicolás iba a utilizar. Yo abrí un paquete de pañales y los dejé colocados junto a la pomada para el cuelete (que no usaría hasta después del primer mes de vida de Nico), gasas y alguna toalla. Lo que no hicimos fue hervir chupetes ni biberones, así que nada más llegar fue lo primero que tuvimos que hacer, lo que nos trajo más caos a la casa.
Chicas, la llegada a casa del hospital es un momento muy feliz, pero sinceramente, es muy agobiante. Absolutamente todo es nuevo tanto para ti como para tu pareja ya que pasáis de ser dos a ser tres y de estar atentos del uno del otro a tener que dedicar el 100% al bebé.

Intentar respirar hondo y tranquilizaros todo lo que podáis. Si lo necesitáis, entrar en vuestra habitación, meter la cabeza en la almohada y gritar para liberar tensiones, pero sobretodo tener siempre en la cabeza que una mujer puede con todo y que esto te pasa solo los primeros días. Después disfrutaras de lo lindo tanto de tu bebé como de tu pareja. ¡Ánimo!

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