Recuperación después del parto.

Cada mujer es única, y sus fuerzas o maneras de recuperarse varían mucho. Yo no puedo hablar de un parto natural, ya que como escribí ayer, fue una cesárea. Así que me encantaría que aquellas que han tenido un parto natural nos cuenten como fue su recuperación.
Una cesárea es una operación quirúrgica, así que normalmente necesitas más tiempo que un parto natural para recuperarte. Cuando pasaron menos de 24 horas de mi intervención, vinieron unas enfermeras a quitarme el catéter que llevaba y a levantarme de la cama. Nunca había llevado catéter y cuando me lo quitaron vi un poco las estrellas. Me dijeron que tenía que moverme para que mi cuerpo volviera a su ser lo antes posible. Bueno, todas sabemos que las enfermeras muy cuidadosas no es que sean y conmigo no iba a ser menos. Me cogieron entre dos, me metieron los brazos por debajo de las axilas y tiraron de mí hacia arriba. Pensé que la tripa se me habría por ocho sitios diferente ¡qué horror! sentí como si mi tripa se fuese al suelo. 
Tras levantarme y tener unos dolores terribles, me senté en la butaca que había en la habitación. Anduve como buenamente pude, ya que no era capaz de ponerme erguida y encima mis piernas y mis pies me pesaban un quintal. Tras un ratito sentada, decidí ir al servicio y así andar un poquito ¡que malísima idea!, todo me dolía y como sólo podía arrastrar los pies, tardé como 8 minutos solo en llegar. 
Me trajeron la comida y yo no quería comer nada, no tenía nada de hambre y encima esa comida que olía tan mal y era tan asquerosa ¡que pocas ganas! Las enfermeras no hacían más que decirme que tenía que comer algo ya que tenía que producir leche para mi bebé y llevaba sin nada en el cuerpo desde las 15.00 del día anterior. En fin que al final tuve que comer y yo miraba a mi madre con cara de “tráeme un bocata de jamón serrano ahora mismo”.
Después de aquel día que fue el peor, todo fue a mejor. Ya me podía levantar de la cama y andar, aunque me era totalmente imposible mantenerme erguida. 
El segundo día de ingreso se quedó conmigo mi madre y mi marido se marchó a dormir a casa. Lo reconozco, tenía una “Mamitis” que no podía con ella. Esa misma noche yo me encontraba fenomenal así que decidí salir a dar un paseo por la planta. Me di una vuelta cortita ya que me mareé un poco y decidí volver por si acaso me caía. Aproveché este día que me encontraba mejor para desenredar mi pelo (de verdad chicas, coleta o trenza sí o sí), estaba tan enredado que gasté un bote entero de esos que ayudan a quitar a los nudos y mi pelo se empapó.
El tercer día de ingreso ya me daban el alta y yo andaba sin problema y cada vez me ponía mas erguida. Eso sí, andaba muy despacito y sin levantar demasiado los pies. Este día fue en el que pude coger a mi hijo desde la cuna, me sentía con unas fuerzas tremendas y me encantaba poder coger a mi bebé sin que nadie tuviera que llevármelo a la cama.
Ya en casa, todo me costaba más que en el hospital. La cama del hospital tiene la ventaja que se puede levantar la zona de la cabeza, así que para levantarse era más cómoda. Mi cama eso como que no lo tiene, así que para levantarme me tiraban mucho los puntos y las grapas. Para ducharme, la ducha del hospital está en plano y la mía está algo elevado, con lo que me costaba un poco debido a las grapas. Con el sofá también lo pasaba un poco mal, ya que era más bajo que el del hospital y me costaba más levantarme.
Los días fueron pasando y mi recuperación iba viento en popa. La verdad que me molestaba cada vez menos, y había veces que ni me acordaba de los puntos y cuando Nicolás lloraba yo me levantaba deprisa y me pegaban unos tirones tremendos.
Después de una semana, me quitaron las 20 grapas que llevaba y la verdad que me sentí mucho más liberada. Ahora sólo me tiraban por dentro y yo me encontraba fenomenal. Desde hacía un par de días que podía caminar erguida de nuevo y ya no andaba arrastrando los pies como si de un zombi se tratase.
Bueno, sólo comentar que me recuperé más pronto de lo que esperaba, pero esa recuperación aún no es total ya que todavía siento pinchazos con los puntos de dentro y en ocasiones me duele. Creo que es normal, tan sólo han pasado dos meses desde el nacimiento de mi hijo. Mi ginecólogo me dijo que pasarían unos 6 meses aproximadamente hasta que dejase de sentir la zona de la cesárea acolchada.
Os voy a ser sincera, duele, pero que queréis que os diga, pasaría por lo mismo una y mil veces, porque la recompensa es infinita. No hay nada mejor que traer a un hijo al mundo.

Como dije anteriormente, cada mujer es única y su recuperación varía. La mía fue bastante rápida y por lo que me han contado otras mamás, ellas también se recuperaron bastante bien y rápido. Así que chicas, si os toca una cesárea, no tengáis miedo porque la recuperación no es tardía y pronto estaréis disfrutando de vuestros bebés. 


One comment

  1. Ana · septiembre 9, 2014

    Yo di a luz por parto vaginal me hicieron la episiotomia y la recuperación fue lenta y muy dolorosa, la verdad es q lo pase muy mal, no podia conducir, no podia estar de pie, caminar era un suplicio, y como dice marisa a mi me paso igual aunque se me cayeron los puntos me dolian muchísimo los de dentro hoy ya ha pasado cuatro meses y la zona me duele muchísimo por no deciros que huyo de las relaciones sexuales, supongo que será mi caso no os asusteis supongo que habra mujeres que se hallan recuperado enseguida de la episiotomia, mucha suerte a todas en la recuperación!

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