Mi parto.

Mi parto fue de lo más inesperado, llevaba semanas con las contracciones de Brantox Hicks (acostumbran a ser indoloras) y se me ponía la tripa durísima durante un rato. 
Recuerdo perfectamente una semana antes de dar a luz que salimos a cenar mis padres, mi marido y yo. Aquella noche me puse malísima antes de cenar, pensé que teníamos que irnos a casa porque se me puso un cuerpo horrible. Al cabo de unos minutos (que cuando estás mal se te hacen eternos), se me pasó y pude cenar tranquila. Ni me imaginaba que una semana después iba a dar a luz.
Mi caso fue, que venía arrastrando una infección de orina. Lo primero que hicieron fue mirar mi historia clínica y hacerme alguna que otra pregunta, de ahí a monitores unos 20 o 30 minutos y después análisis de orina y eco para ver que Nico estaba bien. Los médicos me mandaron antibiótico de dos días (monurol) en la semana 34, pero no se me fue, así que volví a urgencias en la semana 35 y me mandaron un antibiótico de una semana más fuerte. Ni que decir tiene que yo tenía verdadero pavor a tomar todo lo que me estaban mandando por si afectaba a mi bebé, así que llamé a mi ginecólogo y le pregunté. La verdad que me quedé mucho más tranquila cuando me dijo que aquellos medicamentos que me mandaron en urgencias no eran dañinos para mi bebé. 
Después de una semana tomando ese antibiótico, parecía que la infección había desaparecido, pero no fue el caso. Tuve que volver a urgencias para que me vieran y yo tenía miedo a que esa infección se pasara al riñón. Me exploraron y miraron que Nicolás estuviera bien. Me dijeron que ya había borrado mas del 60% del cuello del útero y que tenía contracciones, por lo que Nicolás tardaría entre una y dos semanas en venir al mundo, también me advirtieron que al haber estado toqueteando, igual sangraba un poquito y que no me asustara y que volviese a urgencias si el sangrado era como el de la menstruación. Esta vez me mandaron un antibiótico bastante fuerte que además costaba un dineral. De nuevo, llamé a mi ginecólogo (D. Augusto, si lee esto alguna vez, ¡siento haber sido tan pesada!) y me confirmó que ese antibiótico no sería nocivo para mi bebé. 
Bueno, pues cuando terminaron de hacerme las pruebas necesarias, me dieron el alta y me mandaron a casa. De camino a mi casa tengo la mala suerte de tener un Mc donalds y me entró un antojo terrible de comer una hamburguesa, así que entré y me compré una, la devoré y me fui a echarme la siesta.
Cuando me levanté de aquella siesta, sobre las 17.30, tenía unos dolorcillos en la espalda y el vientre y además, mi tripa había cogido una forma extraña, estaba de lado. Pensaba que eran contracciones de Braxton Hiks, así que me senté en el sofá junto a mi marido a ver la tele. La verdad que aquellos dolores iban siendo más intensos y yo empecé a ir demasiado al baño. Pensaba que esto último era producido por la infección que padecía y que era normal estar continuamente en el servicio. Bueno, pues en una de mis visitas al baño, ya no pude regresar al sofá, me tuve que tirar directamente a la cama por el dolor que tenia. Ahí me quedé un buen rato y mi marido se fue a pasear al perro porque tanto él como yo pensábamos que no sería nada y que sería una falsa alarma. Como no pensarlo si me habían pintado las contracciones como insufribles y aquello no dolía tanto. En el tiempo que él sacaba al perro, mi padre me llamó y según hablaba con él me dio tal contracción que me impidió seguir hablando y tuve que colgar. Cuando mi marido llegó me encontró en la cama pegando algún que otro grito y llamó  a mi ginecólogo para ver que hacíamos. Nos dijo que contásemos las contracciones, que si se repetían cada 5 minutos y eran muy seguidas durante dos horas debíamos irnos al hospital, pero que seguro que era una falsa alarma y que no nos preocupáramos.
Mi marido empezó a cronometrar las contracciones (aún tengo guardado el papel donde apuntaba la duración de la contracción y cada cuanto daban) y eran muy seguidas, con una duración muy similar y cada poco tiempo. Yo no sabía que hacer, si irme al hospital o no. Si os soy sincera, yo no pensaba que estuviera de parto y no quería ir al hospital para que me tuvieran otros 40 minutos en monitores y luego me mandaran a casa con una falsa alarma. El caso es, que en una de esas visitas al servicio, tenía muchísima sangre, como si tuviera una menstruación. Me asusté tanto que le dije a mi marido que por favor nos fuéramos corriendo a urgencias. Llamamos a un taxi y yo apenas podía andar, me costó mucho bajar al rellano y de ahí ir al taxi. Estaba realmente asustada al ver aquella sangre y sólo deseaba llegar cuanto antes al hospital para que vieran que mi bebé estaba bien. Cuando por fin llegamos (hay que ver lo eterno que se hace), yo bajé del taxi corriendo y al llegar a la recepción no me caí de milagro cuando me vino otra contracción. Me metieron enseguida y me pusieron monitores. Yo no hacía más que pedir que por favor miraran que mi bebé estaba bien. Cuando una matrona vino a palparme me miró con cara de asombro y me dijo:
-¿Pero como no has venido antes? ¡Has dilatado 8 centímetros!
Mi cara de asombro fue enorme y me pidieron firmar un documento en el que decía a quién se daría a mi hijo en caso de que naciera por cesárea. Mientras tanto, a mi marido no le decían absolutamente nada y su preocupación no hacía más que crecer. Sinceramente, no creo que cueste nada decir que su mujer y su hijo estaban bien y que estábamos de parto. 
Me subieron a la sala de parto y ahí dilaté un centímetro más. Vino el anestesista para ponerme la epidural y una vez puesta, me entraron unos temblores horribles en todo el cuerpo. El caso es que dejé de dilatar y yo no tenía gana alguna de ponerme a empujar. El ginecólogo mandó hacer la prueba del PH a mi hijo y con el resultado me dijeron que venía falto de oxígeno, que podíamos esperar un par de horas a ver si salía, pero que él prefería hacerme una cesárea. Así que finalmente me hicieron una cesárea y a las 2.36 de la madruga del 23 de Junio, nació Nicolás.
Se supone que el momento del nacimiento de mi hijo iba a ser el más feliz de mi vida y la verdad es que no fue así. En primer lugar, me hacen la cesárea y mi bebé no llora ni le puedo ver. Le llevan a una mesa y le ponen oxígeno (la mesa la veía yo desde donde estaba)y para colmo no me lo enseñan ni me lo acercan hasta 15 minutos después de nacido. El único que me decía si mi bebé había salido de la tripa o si estaba bien, era el anestesista. Yo ya estaba llorando y atacada de los nervios, lo único que quería era ver a mi bebé, ver que estaba bien, poder tocarle y besarle , ¡había esperado 9 meses para ese momento y me lo estaban robando! Me lo acercaron 5 minutos, y pude tocarle la carita. Se lo volvieron a llevar otro buen rato y me lo trajeron otros 5 minutos. Tuve que despedirme de él porque se lo llevaban a la habitación junto a su padre y a mí me dejaron dos horas y media en una sala con dos enfermeras para ver que todo iba bien mientras me apretaban la tripa hasta en tres ocasiones. De verdad que me entraron ganas de liarme a tiros allí mismo, ¡yo solo quería estar con mi bebé y me lo quitaron prácticamente nada mas nacer! ¡que injusto era aquello! No me malinterpretéis, fue el día más feliz de mi vida, pero los acontecimientos que llevaron a que me separaran de mi hijo y que no me dijeran si estaba bien y no me dejaran cogerlo, fue un golpe muy duro para mí.
A las 5,30 de la mañana me subieron al cuarto y justo cuando estaba llegando se iban a llevar a mi príncipe para hacer una prueba. ¡De eso nada! ¡Llevaba más de 3 horas para poder coger a mi hijo, de aquí no le mueve nadie!. La enfermera vio mi desesperación y decidió dejar a Nicolás un rato conmigo y llevarlo más tarde a hacer la prueba. 
Creo que en el momento que le tuve en brazos esa primera vez, que le pude tocar, besar y abrazar, en ese momento, fui la mujer más feliz del mundo y fue en ese momento cuando  era el día más feliz de mi vida, el momento que tuve a mi hijo conmigo.
Esta fue mi experiencia y mi parto. Me encantaría que me contarais el vuestro y que compartiéramos entre todas ese momento tan especial para nosotras.

One comment

  1. Ana · septiembre 8, 2014

    Yo di a luz el 29 de abril de 2014, en el hospital de torrelodones, llevaban varias semanas vigilando la placenta pues habia dejado de alimentar correctamente a mi niña, mi ginecóloga victoria de diego a la que le estoy tremendamente agradecida dijo que dentro era mas arriesgado que estuviera asi que me programaron el parto, a las 11 de la mañana empece con la oxitocina la matrona era una mujer muy agradable no puedo decir lo mismo de la ginecóloga que atendio el parto mas adelante os explicaré el porque, cuando llevaba dilatados 7 cm pedi la epidural tenia unos dolores terribles ya sabeis q con oxitocina duele mucho más y sorpresa! Todos los quirofanos estaban ocupados y no me la podian poner asi que tardaron dos horas en ponerme la epidural vergonzoso! A las 6 de la tarde me llevaron al quirofano ya era la recta final y por fin podria tener a mi vida sin saber si se podria quedar conmigo debido al bajo peso que tenia, mi marido en todo momento estuvo conmigo y vio nacer a nuestra hija, aquí tuve otro problema, la ginecóloga me trato como si yo no quisiera ayudar a que naciera mi hija empujando un enfermero muy majo me intento explicar como tenia que empujar pero yo no sentia nada me habian puesto mucha epidural al final como era de esperar en un parto inducido me hicieron episiotomia y tuvo que nacer mi hija por parto instrumental primero por ventosa la cual fallo en dos ocasiones y por último el forceps el cual al cabo de los dos dias siguientes de dar a luz mi hija tuvo un moraton tremendo, lo que no puedo decir a favor del hospital es que el medidor del oxígeno que le ponen al bebe en ña cabeza estaba fallando todo el rato pq estaba estropeado segun dijo la propia matrona, vergonzoso de nuevo! Cuando por fin nació me pusieron a mi hija encima mia mientras yo la besaba entera me daba igual que no estuviera limpia como llore fue el mejor dia de mi vida todas las pruebas se las hicieron encima mia, la costaba un poquito respirar y me dijeron que si seguia asi en un rato se la tendrian a llevar a la incubadora pero gracias a dios se la paso al rato aunque se me hizo eterno. Peso 2.5 kg y nacio a las 18.15 de la tarde, las enfermeras fueron todas un encanto me ayudaron muchísimo y mi ginecóloga vino a vermela pobre en cuanto pudo, ya que por desgracia no pudo estar en mi parto. Yo hice el piel con piel en todo momento y mi marido se paseo con las zapatillas del quirofano por todo el hospital 🙂

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