Las pruebas en el embarazo.

Durante tu embarazo el médico te mandará un sinfín de pruebas para ver que todo está bien. Yo siempre he sido una asustadiza con el tema de los pinchazos, desde muy pequeña he tenido verdadero pavor.
Cuando llegó el momento de mi primera prueba de sangre, tuvo que acompañarme mi marido ya que tenía miedo de marearme. Efectivamente me mareé.
Después vinieron esas pruebas del azúcar ¡Qué odio más grande! Dos veces te pinchan y encima te tienen una hora esperando entre pinchazo y pinchazo y tienes que tomar un líquido que al principio te sabe bien, pero que después de unos sorbos solo quieres tirarlo a la basura. Yo la verdad que lo pasaba fatal porque además me despertaba siempre a eso de las 7 de la mañana con un hambre tremendo y lo único que quería era mi zumo de naranja y mis tostadas, así que encima del pinchazo y de esperar una hora, se juntaba el hambre que tenía.
Las pruebas que más me gustaban eran las ecografías. Era el momento más emocionante, ya que ibas a ver a tu bebé. Me encantaba ver cómo había crecido, como le latía el corazón, y como movía cada parte de su diminuto cuerpo.  
Recuerdo perfectamente la primera ecografía que me hicieron. Fue en urgencias y no era más que una bolsita pequeñita. En la siguiente eco, con 6 semanas de vida, escuché por primera vez su corazón. ¡Cómo lloré de emoción! Aquel corazón sería el que me acompañaría para el resto de mi vida y por el que yo daría cualquier cosa. Desde luego, cada ecografía era emocionante y nos mostraba cosas nuevas en el crecimiento de nuestro hijo. Yo debo reconocer que lloraba en prácticamente todas, especialmente cuando escuchaba su latido.
Cuando fui por primera vez al ginecólogo, hizo mi historia clínica para saber si era mi primer embarazo, si había tenido algún aborto, si fumaba, si trabajaba, etc. Es una forma que tiene el médico para saber qué tipo de vida lleva la mama. Seguramente también te preguntará por posibles enfermedades hereditarias en tu familia y en la de tu pareja.  También me entregó una carpeta con información sobre el embarazo, el hábito de vida que debía llevar y cómo iba a cambiar mi cuerpo. Por último, te mandará un análisis de sangre y de orina. Normalmente te hacen también la prueba para la toxoplasmosis, que va incluida en el análisis de sangre.
En la semana 11 de embarazo me hice una analítica para ver si mi hijo tenía una anomalía cromosómica. Me dijeron que tardaban 15 días en darme los resultados ya que lo enviaban a EEUU. Lo que más me gusto de esta prueba es que no te practican la amniocentesis, que yo le tenía pánico la verdad. Bueno y ya de paso también te dicen el sexo de tu bebé ya que lo hacen a partir de los cromosomas. Esta prueba es “no invasiva” y hace que no se produzcan problemas en el feto como sí puede pasar con la biopsia corial y la amniocentesis. En esta semana también te harán una ecografía en la que miden el diámetro de la cabeza, la longitud del fémur y la circunferencia abdominal.
En la semana 20 a mí me mandaron una nueva ecografía, nuevos análisis de sangre y también la prueba del azúcar. En esta ecografía es cuando te suelen decir el sexo del bebé y, en caso de existir, también pueden encontrar anomalías en el feto. Esta es una de las ecografías más esperada, ya que el bebé está avanzado y se ve perfectamente. También le van a medir y a mirar la cantidad de líquido amniótico. Podrás ver los huesos del feto, los riñones, el intestino, el corazón y el estado de la placenta.
La mejor semana para hacer la ecografía 3D dicen que es en la 27. Esta no es obligatorio hacerla y en la seguridad social sólo te la harán cuando vean alguna anomalía en la ecografía. Muchos son las parejas que les hace mucha ilusión. Dispones de muchos centros privados en los que podrás hacerlo y además, es un buen regalo que te podrán hacer (idea para decir a los amigos cuando te pregunten qué quieres).
En la semana 33 de embarazo, nuevamente me mandaron análisis de sangre, ecografía, orina y prueba del azúcar. Recuerdo que en esta ecografía ya no se veía a mi pequeño Nicolás de una sola vez en la pantalla, había que hacerlo por partes. Esta es, por norma general, la última ecografía que te mandará el ginecólogo. En esta ecografía se ve cómo está colocado el niño pensando ya en el parto, se valora el crecimiento del bebé, el envejecimiento de la placenta y la cantidad y calidad del líquido amniótico.
En la semana 35 de embarazo es cuando te mandan el cultivo recto-vaginal. Esto sirve para descartar la presencia del germen Streptococo y que el canal del parto está limpio.
Cada mujer, embarazo y ginecólogo es único y las fechas en las pruebas no siempre coinciden. Lo mismo a unas mujeres les hacen más ecografías que a otras, les ponen monitores o les mandan las pruebas antes o después. Tengo entendido que también depende de la edad de la mujer embarazada y de la forma física.

Yo he contado las pruebas que me hicieron y en las semanas aproximadas que me las hicieron. A mí por ejemplo no me pusieron en monitores y sin embargo, amigas mías las tenían con monitores desde la semana 38. Todo depende del ginecólogo.

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